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Los últimos acontecimientos políticos en el país son sin lugar a dudas muy graves; por desgracia, la campaña desplegada en casi todos los medios de comunicación, salvo pocas excepciones, y sobre todo, en los medios electrónicos, que está minimizando de manera escandalosa lo que realmente ocurre hoy por hoy en México ha sido desplegada al parecer de manera exitosa.
Como ciudadana consciente y sumamente preocupada por el rumbo que está tomando la situación he decidido dar a conocer los hechos de los cuales he sido testiga, así como las versiones de personas afectadas en realidad.
Si bien no soy de quienes creen que todas las medidas adoptadas hasta ahora por el señor López Obrador han sido las más adecuadas, sí estoy totalmente de acuerdo en la necesidad imperiosa de saber, como ciudadanos, lo que ocurrió el 2 de julio, sobre todo, luego de comprobar la gran cantidad de anormalidades y alteraciones encontradas en las urnas abiertas por el mandato del TRIFE; aunque poco se discutió y se revisó éstas anomalías, en lugar de ello se abundo en la poca diferencia en la cantidad de votos, según los cuales siguen favoreciendo al señor Felipe Calderón. Pero minimizando el hecho de que casi todas las urnas abiertas habían sido violadas, encontrando también cantidades importantes de boletas sobrantes o faltantes, en dado caso, es muy sospechoso el resultado arrojado bajo estas circunstancias.
Por otro lado he visto, sobre todo, durante las dos últimas semanas la campaña machacante desde los medios con los problemas que ha generado el bloqueo de Reforma, Juárez y el Zócalo, de tal forma que cualquiera que jamás se haya acercado a estos, pensara que se trata de hordas sucias, violentas y despreocupadas de gente de la peor condición. Y no como en realidad se trata de personas como todas nosotras, con hijos trabajos y grandes deseos de democracia en este país. Los medios no hablan de la gran cantidad de actividades culturales desplegadas a lo largo de todos los campamentos, no muestra las tomas de los miles de niños pintando, dibujando o viendo obras de teatro infantiles, tampoco muestra a las personas jugando ajedrez ni oyendo poesía o música. Mucho menos se dice o enseña el aspecto de estos campamentos, más que de lejos, por lo que la limpieza, el orden y la solidaridad que impera en ellos parece no existir.
Quienes hemos estado en los campamentos, ya sea apoyando con alimentos, ropa o presencia sabemos que esto es indiscutible, se trata de cientos de mujeres, hombres, niños y ancianos decididos a defender la democracia de este país.
Lo sucedido el lunes en el Congreso de la Unión, es algo sumamente grave, pues no sólo fueron agredidos y golpeados los simpatizantes del movimiento voto por voto casilla por casilla, sino también fueron agredidos los diputados federales de la coalición por el Bien de Todos, mujeres y hombres que debido a su fuero no pueden ser tocados, mucho menos golpeados, sin violar sus derechos constitucionales. Además de que la coordinación del operativo represivo realizado recayó en un comandante de la guardia presidencial, militares, bajo quienes se hallaban miembros de la PFP y granaderos.
Esta represión parece anunciar el camino que tomará el gobierno del señor Vicente Fox durante los próximos días.
En la madrugada del domingo, fui testiga desde el campamento ubicado frente a Bella Artes, de extraños síntomas como por ejemplo:
El café de samborns de 24 horas, fue cerrado por los trabajadores, quienes nos impidieron el paso alegando que tenían ordenes de no dejar entrar a nadie, pese a que íbamos a consumir, y permanecieron afuera, sacaron una mesa y sillas del restaurante, como haciendo guardia.
Posteriormente, como a las 3 o 4 de la madrugada un camión del ejercito se detuvo un momento frente al campamento, cosa que nunca antes había sucedido antes, al menos que yo fuera testiga.
Pero lo más grave fue conocer la postura del alto mando militar durante una entrevista realizada a uno de sus elementos. Quien declaró que no realizar el desfile del 16 de septiembre sería para el ejercito una afrenta y sí fuera necesario se recurriría, aunque externó que no es lo más deseable, a la implantación de lo que está previsto en la Constitución en caso de que un grupo intente la desestabilización del país, es decir que el Ejercito puede declarar la suspensión de los Derechos Constitucionales de los mexicanos y el Estado de Sitio, está declaración me parece sumamente grave y peligrosa; por desgracia también me parece una realidad muy próxima si el movimiento decide seguir adelante.
Por está razón me parece fundamental que cada vez más ciudadanos sepan de los sucesos y las acciones que se realicen durante los próximos días.
Es necesario estar alertas.
Un saludo. Mónica Suárez
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